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Diferencia entre dirección de envío y dirección de facturación

Tiempo de lectura: 5 minutos

Artículo sobre dirección de facturación y dirección de envío

 

La dirección de facturación y envío, aunque en ocasiones coinciden, no se utilizan con la misma finalidad.

 

ÍNDICE

  1. ¿Qué es la dirección de facturación?
  2. ¿Qué es la dirección de envío?
  3. ¿Para qué sirve la dirección para facturación?
  4. Principales diferencias
  5. Datos de la dirección de facturación

Es primordial que una empresa conozca la diferencia entre dirección de facturación y de envío para evitar problemas de diversa índole como, por ejemplo, una equivocación a la hora de presentar los impuestos. 

1. ¿Qué es la dirección de facturación?

La dirección de facturación se emplea para enviar facturas y recibos para efectuar un pago. La utilizan las empresas o autónomos para mandar el documento a sus clientes. También se relaciona con una forma de pago, como una tarjeta de crédito, que posea la compañía. Su función en este caso es la de identificar al propietario del método de pago en cuestión.

Asimismo, puede indicar el domicilio fiscal de una persona física o jurídica, aquel en el que se encuentra localizado por la Agencia Tributaria. Sin embargo, existen algunas diferencias entre ambas personas que merece la pena tener en cuenta:

  • El domicilio fiscal de las personas físicas es su residencia habitual. Por ejemplo, un autónomo que trabaja desde su casa. En este caso, la dirección de envío y la de facturación son la misma. No obstante, esto cambiaría si la actividad se desarrollara en un local, cuya ubicación podría usarse para las facturas.
  • Las personas jurídicas tienen un domicilio social además del fiscal y los dos pueden coincidir. Este es el lugar donde se localiza la empresa y que actúa o no como dirección de las facturas. De hecho, ambos domicilios son susceptibles de emplearse para tal propósito. Por lo tanto, las compañías disponen de libertad para elegir el que estimen oportuno, tanto en la dirección de envío como la de facturación.

 

2. ¿Qué es la dirección de envío?

 

Se trata, básicamente, de la dirección a la que se envían los productos, cartas o paquetes​ que compra una empresa o autónomo. En caso de recibir una carta, como por ejemplo, una notificación de la Agencia Tributaria, estos datos han de ser tenidos en cuenta. De lo contrario, el correo no llegaría al destino deseado.

La dirección de envío, en esencia, recoge la información necesaria para el servicio de paquetería. Así, indica la calle, el número de portal, el piso, la ciudad y el código postal entre sus datos. Esto permite una identificación inequívoca, que puede o no coincidir con la dirección de las facturas.

 

3. ¿Para qué sirve la dirección de facturación?

 

La principal función es la de identificar el domicilio fiscal de una persona que participa en una operación comercial. Sin importar el papel que cumpla, hay que reflejar esta información de manera clara y precisa. Por ejemplo, un error grave sería indicar una dirección que ya no se utiliza.

En un proceso de compra, esta dirección sirve para que el vendedor confirme la información del cliente. De este modo, se previenen posibles fraudes que, posteriormente, serían detectados por la administración pertinente. Además, los datos se mostrarán en la factura final atendiendo al formato adecuado.

También es un dato a tener en cuenta a la hora de declarar o deducir gastos de una empresa o autónomo. Es importante que en un proceso de compra la dirección fiscal y de facturación coincidan. Si no fuera así, no se podría solicitar ninguna deducción porque, básicamente, Hacienda no reconocería la información que se está mostrando, por lo que invalidaría la petición. El objetivo es impedir el fraude o el abuso en dichos procedimientos.

 

4. Principales diferencias

 

La principal diferencia es la naturaleza de ambas. La dirección de facturación indica a dónde se enviará la factura del cliente. La de envío, por su parte, es la dirección física de los compradores de un producto. Ahora bien, aunque ambas pueden coincidir, su rol cambia en función del objetivo que persiguen.

Junto con esto, el sentido es otro aspecto en el que difieren. Una dirección de envío es el punto de destino en el que se entregan las mercancías compradas. Los proveedores la emplean de manera regular para cumplir con los pedidos que les hacen. La de facturación, sin embargo, se vincula a una forma de pago en particular, como una tarjeta de crédito.

Además, la dirección empleada para facturación tiene implicaciones fiscales. Es la que utiliza la Agencia Tributaria para identificar a una empresa. También sirve para determinar la jurisdicción fiscal en la que declarar los ingresos y el pago de impuestos. Así, la administración posee una forma sencilla para investigar si se está efectuando un fraude, por ejemplo.

 

5. Datos de la dirección de facturación

 

Esta dirección ha de mostrar una ubicación exacta. Para ello, debe incluir los siguientes datos específicos:

  • Nombre del cliente.
  • Código de identificación fiscal
  • Calle, piso y letra.
  • Código postal.
  • Población o localidad.
  • País en caso de que la factura se envíe al extranjero.

Todos estos tienen que aparecer reflejados en la parte del cliente, pero también en la del proveedor o emisor. De este modo, se identifica a las dos personas, sean jurídicas o físicas, que han participado en la transacción. Ante cualquier duda, se podrá pedir las debidas responsabilidades a ambas partes. Además, en la factura aparecerán otros datos como la fecha o el número de la serie que corresponda a la emisión del documento.

A modo de conclusión, es preciso comprender las diferencias entre ambas direcciones. Si bien pueden coincidir en el caso de las empresas, no cumplen la misma función. La usada en la facturación identifica a los participantes de una transacción comercial. En cuanto a la de envío, indica a dónde se enviarán cartas, paquetes o mercancías por parte de proveedores o administraciones. Por todo ello, conviene no confundir la dirección de facturación con la de envío para evitar malentendidos y problemas graves con un proveedor o la propia Hacienda.