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La Mujer y el trabajo: desafíos de futuro

Tiempo de lectura: 6 minutos

Superar los desafíos de la relación entre la mujer y el trabajo puede impulsar la innovación y la creatividad en las empresas.

ÍNDICE

1. Mujer y trabajo: desafíos de futuro.

2. Planes de Igualdad.

3. Igualdad salarial.

4. Conciliación.

5. Mismas oportunidades: techo de cristal.

La dialéctica entre la mujer y el trabajo debe abordar antiguos desafíos y también nuevos retos en los próximos años. Todavía existen obstáculos que frenan la integración o el desarrollo de una carrera laboral. Trabajar para reducirlos al mínimo y garantizar la igualdad es una causa que tenemos que perseguir.


 

1. Mujer y trabajo: desafíos de futuro

La inclusión de la mujer en el mundo laboral es un hecho que no sorprende a nadie. Se trata de uno de los grandes eventos históricos del último siglo, que es fruto de varios factores. Por un lado, el desarrollo cultural y social ha favorecido que puedan formarse con libertad. La consecuencia lógica de un cambio así es su acceso al mercado de trabajo.

Pocos son los que ven como algo extraño compartir su espacio de trabajo con una mujer. De hecho, ya hay profesiones en las que su peso es mayoritario. Un buen ejemplo es la judicatura, pues hay más juezas que jueces. Los datos de 2022 demuestran que el porcentaje del 56,2 % para ellas y del 43,8 % para ellos.

Por otro lado, se han dado cambios tanto en la estructura familiar como en la economía. El desarrollo de los países occidentales ha permitido que las mujeres entren al mundo laboral. Al existir una mayor demanda de empleo, se favorece que accedan a aquellos puestos que deseen.

También han desaparecido, en gran medida, las políticas laborales que discriminaban a las mujeres. Podemos verlas dirigir empresas y estar en cargos de alta responsabilidad sin problema. Y el ambiente laboral no se ve resentido por su presencia, sino que sale reforzado. Sin embargo, pese a todos los avances, aún quedan algunos retos que es necesario superar.

2. Planes de Igualdad

Los planes de igualdad son una herramienta importante para abordar la discriminación de género en el lugar de trabajo. Su función es la de promover las mismas oportunidades tanto para hombres como para mujeres. Para conseguir tal objetivo, se diseñan un conjunto de medidas y acciones que las empresas pueden implementar. Así, consiguen garantizar que los derechos de todos los empleados se respetan y aplican.

Desde la entrada en vigor del Real Decreto-Ley 6/2019 existe la obligación de tener un plan de igualdad. Las empresas de más de 50 trabajadores son las que tienen que contar con uno. Pero es indispensable que los pongamos en marcha y que cumplan unos objetivos concretos.

Deben contener medidas para promover la igualdad en el acceso al empleo, la formación y promoción. Todas ellas no solo crean un mejor clima laboral, sino que fomentan la inclusión de las mujeres. Podrán avanzar en su carrera sin sentirse menospreciadas ni cohibidas por sus compañeros. Es importante que se respeten tanto sus ideas como sus puntos de vista.

3. Igualdad salarial

Otro de los principales retos es conseguir la remuneración equitativa entre hombres y mujeres. En un principio parece una tarea sencilla, pero hay diferentes factores en juego. Para empezar, el hecho de no pagar lo mismo por realizar idéntico trabajo es ilegal. Si una empresa opta por esta práctica, se enfrenta al riesgo de acabar en un juicio.

También es relevante prestar atención a los conceptos que hacen que una nómina varíe. Una persona sujeta a modificadores como nocturnidad o un mayor riesgo cobrará más. De lo contrario, casi nadie estaría dispuesto a trabajar en tales condiciones. Sin embargo, no puede existir un salario inferior a otro cuando se dan las mismas circunstancias.

Por tanto, debemos examinar los salarios que ofrecemos y ajustarlos para que no exista discriminación. Una solución a este reto consiste en apostar por la transparencia. Es una forma simple de demostrar que no se está discriminando a las mujeres por cuestiones de género. Es una manera fácil de generar un mejor clima laboral.

4. Conciliación

El ambiente de trabajo puede mejorar si se potencia la conciliación. Se trata de una reclamación por parte de los trabajadores que ya es antigua. Dada la cantidad de horas que se destinan al trabajo o llegar hasta él, las familias disponen de poco tiempo para sí mismas. Las madres son las más afectadas por estos problemas, en especial durante el embarazo y los meses posteriores.

Algunas medidas que podemos aplicar van desde la flexibilidad horaria al teletrabajo. Hay que estudiar cada caso y tratar de llegar a un acuerdo favorable para ambas partes. Cuando actuamos de este modo, damos la posibilidad de compartir responsabilidades. Así, se evita incurrir en errores de décadas pasadas que no tienen cabida en la actualidad.

5. Mismas oportunidades: techo de cristal

El techo de cristal supone una barrera invisible para que las mujeres lleguen a posiciones de liderazgo. Aunque es cada vez más frecuente que alcancen estos puestos, aún queda trabajo por hacer. Sin embargo, conviene tratar el problema con detalle y atendiendo a la situación de una empresa en particular. No se trata de forzar que ocupen puestos directivos por el hecho de ser mujeres.

El objetivo es dar completa libertad para que alcancen el puesto que tengan como meta. Al igual que ocurre con los hombres, existen mujeres con ambición y grandes capacidades. No van a necesitar apoyos para avanzar, aunque sí es indispensable eliminar sesgos y cualquier otra barrera cultural. Muchas se notarán en el ambiente laboral, así que conviene estudiarlo a fondo.

En caso de detectar algún problema, se tratará con la debida diligencia. Puede que sean menosprecios o falta de oportunidades ante las que es preciso actuar para minimizar su impacto.

La mujer y el trabajo son una fuente de desafíos, los cuales podemos solucionar con análisis y buenas prácticas. Hay que evitar tanto el rechazo a las mujeres como facilitarles ascensos simplemente por su género. De lo contrario, instalaremos un mal ambiente de trabajo al generar dudas sobre su idoneidad. Asimismo, la tecnología puede ayudarnos mucho, ya que, por ejemplo, contribuye a eliminar prejuicios.